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Cuando llegamos al apartamento fue necesario el esfuerzo de todos para poder subir a Luis al piso. Lo dejamos tendido en la cama y yo, no sin esfuerzo, acompañé a los chicos a la puerta para despedirlos y agradecerles la ayuda. Al besar a Quique en la mejilla éste me agarró de la cintura presionándome contra su pecho uniendo sus labios con los míos