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Empecé a afeitarme tratando de disimular mi quemazón. La veía a través del espejo y era como estar en un sueño, mucho mejor de lo que habría podido imaginar. Comenzó a enjabonarse, sin esponja, sólo su mano cubierta de gel recorriendo su cuerpo. Verla sobándose las tetas, el culo