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No podía evitarlo, tenía que volver a verla, así que me asome por la rendija de la puerta a admirar una vez más su cuerpo desnudo sin que ella me observara. Cuanto más la veía más me obsesionaba y más deseaba verla una y otra vez. Al cerrar el grifo de la ducha salí corriendo a sentarme en el sofá esperando a que saliera. Cuando lo hizo, pasó frente a mí, desnuda una vez más, aumentando mi excitación.