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Después de dos días simpaticé con una tripulación de un barco llamado "Virgen del Mar". Tanto es así que conseguí que me subieran al barco para verlo por dentro. Eran siete los pescadores. El patrón, un hombre cincuentón muy curtido, me mostró todos los entresijos del barco, camarotes, sala de máquinas, bodegas para el pescado.