|
|
Juan me tomó por detrás mordisqueando y besando mi cuello. No supe como reaccionar. Las caricias me recorrían todo el cuerpo y comencé a mojar mis braguitas como nunca lo había hecho. El pene de Quique se tensaba pegado a mi vientre. Lo sentía duro y cercano a pesar del vestido y sus pantalones.